KO
Hace meses que no escribo en este espacio, acepto que utilizo mi Blog a veces como un muro de los lamentos y a veces como muro de la felicidad, abusando de él sólo cuando el sentimiento es categóricamente extremo.
Me he convertido en un boludo que anda todo el día pendiente de una pantallita de 2.47 pulgadas y que hace más deporte con los dedos gordos que con las propias piernas. No todo es color de hormiga, al menos este nuevo deporte me ha permitido leer y seguir los diversos mensajes y propuestas políticas, las opiniones de mis amigos y los comentarios de varios líderes de opinión nacionales e internacionales que no perdían los segundos para inundar las líneas de estos espacios cibernéticos en relación a los últimos acontecimientos de la coyuntura socio política de mi querido Perú.
He seguido y participado de innumerables ataques ideológicos contra uno y otro candidato, he “invertido” tiempo buscando cada vez más caca para destruir a un señor que dícese llamar candidato cuando yo lo llamaría terrorista y tratado de aterrizar mi voto hacia el candidato de derecha que más le convenía al país según mis términos, pero como siempre mi favorito no ganó.
Pero ayer el panorama se esclareció diría yo que al 100% después del flash electoral. Casi de manera simultánea y en vivo y en directo las queridas redes sociales empezaron a mostrar un bombardeo de odio y de racismo sin precedentes, mis propios amigos y/o conocidos me daban la respuesta de por qué el Perú sigue jodido y probablemente siga así (socialmente hablando). Es increíble ver cómo una pantallita de 2.47 pulgadas puede recibir tanta mierda junta y pueda demostrar el grado de inmadurez social de muchos; me incluyo.
Todo esto es claramente una muestra de que los peruanos no nos queremos y no nos respetamos mutuamente, no existe entre nosotros una mísera intención de unir fuerzas, tanto así que los propios candidatos de derecha no tuvieron la capacidad de concertar por el bien del país, poniendo muy por delante sus inexistentes posibilidades de pasar a una segunda vuelta y su propio ego, el mismo que fue atropellado segundos después del primer flash.
Creo que todos tenemos y teníamos el derecho de votar por nuestro candidato estrella en la primera vuelta y probablemente así lo hicimos. Ahora es tiempo de recapacitar y al fin unir fuerzas por algo que es mucho más grande que una simple simpatía por el señor Kuczynski o por el ahora desmerecido señor Toledo (pobre ser).
Nos enfrentamos a un momento decisivo para nuestro país, quizás el primer gran momento decisivo que nos toca vivir a los de nuestra generación, estando probablemente el futuro de nuestro querido Perú en nuestras manos.
Por un lado tenemos a un criminal, mentiroso, abusivo, autoritario, doble cara, engaña pobres y resentido llamado Ollanta Moisés Humala Tasso. Un señor que nació en el ceno de una filosofía etnocacerista creada por alguien sumamente desquiciado como es el señor Isaac Humala (su papi). Esta “doctrina” si así se puede llamar, está basada claramente en los siguientes objetivos:
• Evocar el poderío y la identidad del Imperio Inca o Tahuantinsuyo. (¿Esto no es ya historia?)
• La admiración por el presidente. (¿Admirarías a Hugo Chávez o Humala?)
• La admiración por el héroe de la Guerra del Pacífico el histórico y bien muerto señor Andrés Avelino Cáceres. (¿Para qué desempolvar sucesos y héroes de aquella guerra?)
• La reafirmación de la identidad andina, así como también la conformación de un estado que abarque los antiguos territorios del Imperio Inca principalmente Perú, Bolivia y Ecuador. (¿Es broma?)
• Reemplazar a las élites tradicionales de criollos y asiáticos por otras compuestas por miembros de la población indígena y mestiza ahora marginadas. (¿Cómo? ¿Acaso esto no se llama racismo?)
• También se opone a la inversión extranjera en la economía, especialmente por parte de Chile, a quien consideran un rival tradicional. (¿No se iba a respetar dicha inversión? Por eso Humala sigue con la cojudez de que Chile le pida perdón a Perú; está loco.)
• La nacionalización de la industria peruana, empezando por revertir las privatizaciones recientes. (Bueno, sin comentarios).
• La aplicación de la pena de muerte en caso de traición a la patria durante guerra externa, establecido por la constitución. (Creo que eso es lo único que se respeta de la constitución.)
• La legalización del cultivo de la coca junto a una lucha implacable contra el narcotráfico. (Si ok, es que todo lo que se cultive va a ser para matecito de coca.)
• La destrucción de Chile, considerado enemigo del Perú, así como la recuperación de Tarapacá y Arica. (¡Cuánto odio! Una guerra nos dejaría obviamente en ruinas).
Es de conocimiento público además, que este pobre diablo no puede ni controlar su propio gallinero, para muestra de ello los invito a ver la entrevista de Carlos Tapia con Rosa María Palacios, donde claramente este protagonista canallesco con perfil de orate no responde a una sola pregunta y pierde los papeles de manera histérica y bastante pelotuda.
Por el otro lado tenemos a la señora Keiko Fujimori, nosotros probablemente le pagamos los estudios y ahora es el momento de demostrar cuánto aprendió. Es cierto que el gobierno de su padre (no el de ella) se caracterizó por excesos de corrupción, violación a los derechos humanos y otros delitos que no vale la pena enumerar puesto que ya todos los conocemos. Sin embargo, no seamos tan típicos y saquemos a relucir sólo las malas acciones, dentro de sus grandes logros están la recuperación de la estabilidad macroeconómica del país y el desmembramiento de Sendero Luminoso y el MRTA.
Keiko Fujimori estaba en el colegio cuando todos los delitos de su padre fueron perpetuados lo que la deja en total inocencia y fuera del mismo saco.
Por otro lado, esta señora tiene estudios de Administración en la Universidad de Nueva York y en la Universidad de Boston y trabajó en el sector privado en dicho país. Por último y para hacerla más corta cuando su padre fugó ella se quedó aquí y dio la cara.
Dentro de su plan de gobierno hay una clara intensión de respetar la inversión privada, de respetar la libertad de prensa, de repartir más equitativamente las riquezas generadas en nuestro país (lo que me parece muy bien), aumentar a 6% del PBI para fines de educación (que sigue siendo poco pero por lo menos aumentó), reducción y/o eliminación de los beneficios penitenciarios y en economía propone un crecimiento anual del PBI no menor del 7%.
Creo entonces que las conclusiones son bastante claras. Esta vez nos toca unirnos al fin por una misma causa y permitirle a nuestro país seguir adelante.
Yo no voté por Keiko en la primera vuelta pero es cierto que en esta segunda lo haré. Keiko probablemente trate de reivindicar el gobierno de su padre y además está rodeada de buenos elementos como Yoshiyama y Chlimper (Humala no tienen ni un buen elemento).
Keiko no se entornillará al poder bajo ningún punto de vista. Humala es un maldito y el voto en blanco es "amariconadamente" para él.
Arriba el Perú, arriba la democracia, arriba el crecimiento y sorry si herí susceptibilidades.
jueves, 14 de abril de 2011
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