Es increíble como nosotros los fumadores entendemos a la perfección los daños frontales, por que bajo ningún punto de vista son colaterales, que éste gran amigo nos ocasiona o está a punto de ocasionar y sin embargo preferimos engañarnos de la manera más absurda y poco ciega, ya que de todos sus efectos o por lo menos de muchos de ellos podemos dar cátedra.
Seguí miles de artículos que abandonan de lejos los buenos testimonios, escuché millones de críticas y abrí mi mente a otros buenos miles de concejos pero nada. Bajé un increíble juego para el Nintendo DS que pretende ser un "coach" para dejar de fumar; créanme que lo seguí día a día tal y como lo indican las instrucciones de este pequeño software pero fue absurdo. Llegué al punto de buscar vídeos diarios en You Tube que realmente dan náuseas, no obstante mientras los miraba encendía un buen amigo que terminaba en mi boca complaciendo mi absurdo vicio.
Llegó el punto en el que las cajetillas de todos los cigarros que consumo empezaron a mostrar una no muy buena fotografía de un "hijo" engendrado en la boca de algún desgraciado (foto que muestro sin remordimientos) y que logró ser chocante por algunos días. Insisto, por algunos días. Como por arte de magia, cada cajetilla que aún compro en los grifos, supermercados y tiendas me son entregadas con la fotografía cara arriba y en primer plano, quiero pensar que los despachadores han sido fuertemente capacitados para entregar las cajetillas de esa manera pero aún me queda la duda.
Y es que es absurdo lo que el mundo pueda intentar para que uno deje de fumar.
Mis cifras son alarmantes aunque nunca putrefactas. Llevo básicamente fumando 15 años. Evidentemente a los quince no fumaba lo que fumo hoy por temas de financiación.
Suponiendo que entre los 15 y 17 me fumaba una cajetilla semanal me daría un total de 144 cajetillas para empezar o 2880 puchos sucios que es el equivalente en unidades. Entre los 18 y 23 la cosa se puso color de hormiga, llegué a fumarme hasta dos cajetillas entre parciales y finales, fiestas, flacas, juergas y cervezas. Esto da graciosamente la suma de aproximadamente 3066 cajetillas o 61320 "amigos". Esto resulta de la multiplicación de los 6 años por cada uno de sus días y después por 1.4 que sería el número justo de cajetillas promedio que me tiraba diario. En mi última etapa, es decir entre los 24 al día de hoy (casi 30) mi consumo se fue digamos hacia un punto un poco más "responsable", fumando un promedio de 12 cigarros al día con muertos y heridos. Esto resulta en una cantidad de 30660 deliciosos y destructivos "toasted smokes".
En conclusión 94860 puchitos aproximadamente han acariciado mis pulmones, mis alveolos, mi boca, mis dientes, mi piel, mi garganta, mi tráquea, mi lengua, mi paladar, mis dedos, mi pelo, mi nariz, mis ojos y demás órganos que me da pereza y hasta desidia apuntar. Para qué dejar de lado la parte económica ya que si no es por la salud por el bolsillo valdría la pena. Estos 94860 malditos entran en 4743 cajetillas de 20 y cada una la voy a calcular en sólo 5 soles tomando en cuenta el promedio del costo por cada cada cajetilla del ayer, de hoy y del mañana. Son aproximadamente S/. 23,715.00 o US$ 8,321.00 que he utilizado en "pro" de mi salud.
Ocho viajes pude haber hecho a Europa con ese dinero y sin embargo es increíble NO sentir remordimiento mientras continúo con mis líneas.
Cualquier mortal pensará que uso este breve artículo a manera de terapia; no my friend, es sólo una muestra de la necedad que esta maldita droga causa en cada una de sus víctimas.
La única manera de dejar de fumar es bajo una voluntad enteramente propia. Cortar el pescuezo del pavo para que por inercia revolotee erráticamente y luego caiga por sí solo frío y desolado.
La única manera de dejar de fumar no es calculando la cantidad de humo que entró y seguirá entrando a tu cuerpo o calcular cuántas Europas pudiste conocer.
La única manera de dejar esta mierda es dándote cuenta que eres un ser amado, que amas y seguirás siendo amado, y que por amor debes amarte y empezar a amar a esos amantes tuyos que vendrán y que dependerán enteramente de uno mismo, de la salud propia y el deseo de vivir al lado de ellos, tus amantes hasta que la vida los separe.
La única manera de dejar de fumar, es cumpliendo una promesa hecha con amor a esa persona que creó tu vida y conjugarla con la promesa del estar bien para mi más importante amante, mi vida.
No te preocupes mamá, cumpliré esa promesa por mi bien y el suyo, ahora con tu permiso, encenderé un delicioso amigo, amigo de toda la vida.
Ambos sabemos que te será difícil cumplir esa promesa, pero creo que esta vez lo lograrás, es mas, si me permites, me gustaría ayudarte acompañandote y dejar de lado juntos a ese amigo que nos brindí su amistad incondicional en todo momento.
ResponderEliminarBalos
Que así sea me estimado "Bito22".
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